Frente a un fondo en una cuenta normal
La diferencia fiscal es la exención al retirar: el fondo normal tributa por toda la ganancia y la cuenta, solo por una parte. En el ejemplo de 10.000 € más 300 € al mes durante 10 años al 6 %, eso son 2.214 € menos de IRPF.
El fondo normal gana en libertad. Puedes elegir un indexado global, no hay plazo mínimo ni límite de importe, y entre fondos también puedes moverte sin tributar gracias al traspaso.
La cuenta añade una ventaja práctica para quien usa ETF o acciones: dentro de ella, vender uno para comprar otro no tributa, algo que fuera solo ocurre con fondos.
Frente a un plan de pensiones
Funcionan al revés. El plan te ahorra impuestos hoy, al aportar, y te los cobra al rescatar, sobre todo el importe y a los tipos del trabajo. La cuenta no te ahorra nada al aportar y te cobra menos al retirar, solo sobre la ganancia.
La cuenta es mucho más líquida: puedes sacar el dinero cuando quieras. El plan lo bloquea hasta la jubilación, salvo supuestos concretos.
Por límites, tampoco compiten: al plan individual solo caben 1.500 € al año, y a la cuenta, hasta 150.000 € en total.
No son excluyentes
Ninguna norma impide tener los tres a la vez. La cuenta está limitada a una por persona, pero es compatible con fondos en cuentas normales y con planes de pensiones.
Para ver cuánto pesa la ventaja fiscal en tu caso, y lo que pide a cambio, consulta ¿merece la pena?